Cooperativa El Ceibo: El ejemplo que bajó del altiplano boliviano

Flor del Ceibo

Siempre nos gusta conocer el origen del nombre de las organizaciones con las que trabajamos. La cooperativa boliviana productora de cacao de Comercio Justo de la que aquí vamos a hablaros, El Ceibo, toma su nombre de un árbol capaz de recuperar su belleza original incluso después de ser cortado:  Erythrina crista-galli, conocido como “el árbol que nunca muere” , símbolo de valentía y fortaleza.

El Ceibo es una de las experiencias más exitosas de cooperativas gestionadas por agricultores y agricultoras en Bolivia. Es una bonita historia llena de realidad, esfuerzo, alegría e ilusión.

Todo empieza con (otra) crisis en Bolivia: a mediados de los años 70 una gran sequía y la reducción de los ingresos por minería hacen que miles de bolivianos emigren a los suburbios de las grandes ciudades. El gobierno militar del momento quiere desarrollar otras actividades económicas centradas en el cultivo del cacao e “invita” a miles de familias amerindias del altiplano a bajar 4000 metros y cultivar los valles y llanuras lindantes con la selva amazónica.

Como era de esperar, la adaptación al nuevo medio de los migrantes fue penosa, se tuvieron que enfrentar a nuevas enfermedades y las promesas del gobierno de ayuda financiera y técnica nunca acabaron de llegar.

Hasta aquí una historia que se ha repetido miles de veces. A partir de aquí una historia que hace al Ceibo tan especial.

Con este panorama algunas familias deciden quedarse, organizarse en comunidades y cultivar el cacao de la forma que puedan.

Y dentro de este entorno nace, el 5 de febrero de 1977, la Cooperativa El Ceibo, en el departamento de la Paz, provincia de Caranavi, a 270 km de la ciudad de La Paz. 

Aquí te cuentan su historia los verdaderos protagonistas de esta organización: las personas que forman parte de la cooperativa.



El Ceibo nace como una federación de cooperativas con 12 cooperativas de base del Alto Beni que promueven los siguientes principios:
  • Autogestión administrativa, participación democrática y principios cooperativos.
  • Formación y capacitación integral.
  • Producción sostenible ecológica, respetando la vida, el medio ambiente y la cultura.
  • Distribución de excedentes e integración entre organizaciones similares.

Lo mágico de la promoción de estos principios es ver como se han ido desarrollando hasta el día de hoy.

Autogestión administrativa, participación democrática y principios cooperativos.

El cooperativismo forma parte fundamental de los principios y funcionamiento de El Ceibo. Esto implica el ingreso voluntario y abierto para todas las personas, el poder democrático ejercido por los socios y socias en las 3 asambleas anuales, su participación económica, la autonomía y el compromiso de comunidad. Sus valores son la libertad, la igualdad, la equidad, la solidaridad y la responsabilidad. Gracias a la implementación de estos valores y principios han pasado de ser 12 pequeñas cooperativas a 48, agrupando a más de 1300 familias productoras de cacao ecológico.

La propia cooperativa se ha marcado como misión principal la administración transparente y eficiente de la cadena productiva del cacao orgánico, donde colaboran todas las cooperativas federadas. Un ejemplo de la autoadministración transparente es que las ganancias se distribuyen entre las cooperativas y las cooperativas las distribuyen a sus afiliados. Y un ejemplo de autoadministración eficiente es la formación continua y la producción sostenible que veremos a continuación.Reunión en El Ceibo, Bolivia

Formación y capacitación integral.

La formación, el estudio y la capacitación también son la base de este desarrollo sostenible que llevan viviendo desde los 70.

Esta formación empieza por los agricultores, que comparten sus conocimientos "de campesino a campesino" para incrementar la productividad y mejorar la calidad. Y continúa dentro de la propia cooperativa en la Fundación Piaf el Ceibo, que centraliza y distribuye el conocimiento práctico para el cultivo del cacao: brinda asistencia técnica y capacitación en el manejo de cacao, garantiza la producción y certificación de cacao orgánico y de Comercio Justo, realiza investigación en la problemática del cacao, produce plantas de calidad y mantiene el banco de semillas agroforestales. Promueve el conocimiento del ayer y del hoy para mejorar el mañana.

Noemí Cuñaca, productora de El Ceibo

“La Cooperativa es una organización donde cada uno de nosotros cooperamos: donde existe igualdad, democracia…

Cuando necesitamos capacitación, la cooperativa siempre está presente. Aquí vivimos como hermanos. Esta es la parte que más resalto”

Noemí Cuñaca Peralta, productora de El Ceibo. 

Producción sostenible, respetando la vida, el medio ambiente y la cultura.

Esta apuesta por la sostenibilidad y la ecología forman parte de la espina vertebral de El Ceibo desde sus inicios. Todas las etapas en el cultivo del cacao se desarrollan según los criterios de la agricultura ecológica y su posterior procesado también es respetuoso con la cultura y el medio ambiente.

Trabajadores El Ceibo con fruto de cacao

El cacao se cultiva en pequeñas parcelas de 3 o 4 hectáreas con métodos tradicionales y ecológicos. Tras su recolección, el cacao se pone a fermentar y tarda unos 8 días en adquirir su olor y color característicos. Después se procede a secarlo al sol, lo que le da un sabor agradable. Y en la época de lluvia este secado se hace se hace en un horno de leña. Después el cacao se procesa para sacar la pasta de cacao.

Pero también los restos de la explotación siguen estos criterios orgánicos y respeto gracias a que son reprocesados dentro de las bio-fábricas. Las bio-fábricas son pequeñas unidades comunitarias para la producción de compost, creados a partir de materia orgánica, minerales y microorganismos. Los resultados de estas recetas innovadoras de biofertilizantes producidos localmente están siendo impresionantes: sus rendimientos superan a los de los cultivos convencionales gracias a un suelo vivo y saludable y un ecosistema estable. Gracias a ello los ingresos de los productores también han aumentado.

Distribución de excedentes e integración entre organizaciones similares.

Al tratarse de una federación de cooperativas, la distribución equitativa y la integración entre cooperativas es otra parte fundamental de sus principios y su funcionamiento. Un buen ejemplo es el departamento de acopio que se dedica a centralizar la compra de la materia prima y se encarga de distribuir las cuotas a las distintas cooperativas según su capacidad.

Además de estas actividades puramente relacionadas con el cultivo del cacao, la larga trayectoria de El Ceibo les ha permitido crear la AFID, Alternativa Financiera para el Desarrollo. Su principal función es la de otorgar créditos a los socios de las cooperativas, tanto individuales -enfocados a la producción- como de libre disposición, de emergencia y educativos.

Agricultores El Ceibo Bolivia

Y como no solo de cacao vive el hombre, también administra programas de becas para financiar los estudios de los estudiantes universitarios en las comunidades.

Por último, en el plano medioambiental, El Ceibo desarrolla proyectos de diversificación de los cultivos y contribuye así a la conservación de la biodiversidad y el patrimonio agrícola de la región, al tiempo que asegura los ingresos de los pequeños agricultores (especialmente las mujeres) que venden estos nuevos productos (cítricos, plátanos -cultivados en un cultivo mixto con el cacao-) en los mercados locales.

La cooperativa el Ceibo es un excelente ejemplo de cooperación, autogestión, democracia, ecología y sostenibilidad empresarial y social. Ahora sólo queda probar alguno de sus deliciosos chocolates como los que tienes disponibles en la tienda de Comercio Justo de SETEM, cerrar los ojos y volar de nuevo sobre el altiplano.

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Fotos disponibles en la web de Ethiquable e imágenes extraídas del vídeo corporativo de El Ceibo.

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